Días y noches de amor y de guerra
«Recuerdo el día en que empezó la violencia.
Mi hermano Guillermo estaba jugando con el Gallego Paz en la vereda de nuestra casa de la calle Osorio. Era un mediodía de verano. Sentado en el pretil, yo los miraba patear la pelota de trapo.
El Gallego, mayor que nosotros, tenía fama de guapo y era el jefe de la banda. En los barrios vecinos, le abrían paso cuando llegaba.»
Galeano, E. (1978). Días y noches de amor y de guerra. Siglo XXI Editores.